Germinados: ¿cómo, cuánto y cuáles comer?

Comer semillas germinadas nos aporta energía vital concentrada para todas las células de nuestro cuerpo, les permite funcionar adecuadamente, evitar su envejecimiento prematuro y colaborar en mantenerlas sanas. Los germinados son alimentos vivos que podemos hacer nosotros mismos, no es nada de otro mundo; los beneficios son numerosos y además hacerlos es muy económico!… compartimos algunas sugerencias de la cantidad diaria, cómo comerlos y de sus propiedades nutritivas.
 

¿Qué cantidad comeremos?

La cantidad sugerida para empezar es la de un <<puñadito>>, recuerda que nos tenemos que ir amigando con estos alimentos de verdad. Las altas concentraciones de grasas cocidas, azúcares, saborizantes químicos, etc. , contenidos en los alimentos industrializados nos han distorsionado bastante el paladar y los germinados nos pueden resultar de sabor desconocido al principio; es cuestión de tener presente lo saludable que son y el bien que nos hará, para que el cerebro empiece a trabajar a nuestro favor y les abra la puerta!…

Una vez que entraron a nuestra alimentación diaria, verás que no podrá faltarnos como alimento aunque sea una vez en el día. Más adelante nos iremos dando cuenta de la cantidad que debemos consumir cada uno de nosotros; ya que si la mayoría de los alimentos que elegimos son vitalizantes, la reconexión con nuestra sabiduría interna nos dirá con exactitud individual el cómo, cuándo y cuáles germinados debemos elegir.

 

¿Cómo los comeremos?

Son muy fáciles de incorporar ya que no necesitan cocción, usaremos el brotecito entero, es decir la raíz y las hojitas; de esta manera los agregaremos a una ensalada, a licuados, jugos de frutas o de hojas verdes, o solos como una colación, etc; esta es la mejor manera ya que los comeremos frescos. Tampoco está mal que los empecemos a sumar a las comidas habituales en el presente y de esta manera agregarlos al final de una preparación: arriba de una pizza, una tarta, en sopas, tacos, sándwiches, al final de un salteado al wok o donde que­ramos; lo importante es empezar, con el tiempo iremos mejo­rando las combinaciones y la manera de consumirlos.

 

¿Cuáles debemos comer?

Lo ideal es que una vez que manejemos la técnica de germinación, con las lentejas por ejemplo, vayamos sumando otras opciones de semillas y así poder beneficiarnos de las ventajas nutricionales de cada una de ellas. Lo más importante es que vayamos variando el tipo de semillas que utilizamos. Las más adecuadas para ir incorporando son las de alfalfa, lentejas y porotos mung, por ser estos más tiernitos y sabrosos: así como las de trigo, girasol y cebada. Con el tiempo podemos ir sumando otros sabores  agregar los de rabanitos, arroz, fenogreco, sésamo, quínoa, brócoli, etc. El sabor cambiará según el germinado que elijamos comer: el de alfalfa es muy suave, el de rabanito es picante y el de trigo dulce por sus azucares que se liberan al germinar

 

¿Qué nos aportan además de vitalidad?

PROTEÍNAS: algunos son fuente de todos los aminoácidos esenciales. Ej.: Alfalfa, girasol; pero también podemos obtenerlos al combinar germinados de cereales y legumbres en diferentes comidas. 

VITAMINA C: una de las sustancias que más aumenta por efecto de la germinación. Ej. los brotes de trigo incrementan su contenido en vitamina C un 600% en sólo 5 días de vida. Otros: garbanzo, lenteja. 

VITAMINA B (B1), (B2) y (B3): son abundantes en los germinados de alfalfa, trigo, girasol y sésamo. 

VITAMINA E: esta vitamina actúa como antioxidante celular, es pro­tector del corazón. Ej. trigo y girasol. 

VITAMINA K: posee propiedades coagulantes. Ej. alfalfa, coles. 

BETA CAROTENOS (pro-vitamina A): el germinado de alfalfa, brócoli y de arvejas son excelentes fuentes de esta vitamina esencial para nuestra salud. 

CALCIO: excelente fuente es el sésamo, girasol, alfalfa y garbanzo. 

HIERRO Y POTASIO: contienen en cantidades importantes los brotes de alfalfa, fenogreco, lenteja, soja, etc. 

OLIGOELEMENTOS: los germinados contienen oligoelementos como el yodo, el zinc, el selenio, el silicio, el cromo y el cobalto. 

CLOROFILA: su contenido en los germinados activa el metabolismo celular, estimula la inmunidad y la capacidad regeneradora de las células. Es depurativa, antiparasitaria, favorece los procesos de curación, equilibra la relación ácido-base en el organismo, etc. 

ENZIMAS: cuando se comen sin cocción, las enzimas presentes en los germinados favorecen la digestión de fibras, proteínas y grasas. 

La riqueza en enzimas, clorofila, aminoácidos, vitaminas, minerales y oligoelementos convierten a los germinados en el alimento indispensable para nuestros platos de cada día. Son alimentos que se encuentran «predigeridos» por lo que es muy fácil su asimilación, incluso para los que padecen de una lenta digestión. 

Te invitamos a visitar www.micomidamesana.org para seguir aprendiendo juntos a elegir mejor lo que comemos. 

Dr. Luis María Delupi
Dr. Luis María Delupi
Médico formado en la UNLP | Especialidad en medicina generalista con orientación naturista | Presidente de la ONG Mi comida me sana | Creador del Plan Médico Natural Saludarnos | Autor del libro Elegí Sentirte Bien | www.micomidamesana.org

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